Aquella imagen grabada en Alhaurín el Grande no se me olvidará. Un grupo de energúmenos vitoreaban a su alcalde, que acababa de ser detenido junto a su primer teniente y delegado de urbanismo por un posible delito de corrupción. El propio alcalde aprovechaba esa cobertura para gritar que Zapatero iba a por el PP. Y tanto los manifestantes como cargos provinciales del PP se hacían eco de una supuesta trama (todo son tramas con Zapatero) para focalizar la atención mediática en la corrupción urbanística y ocultar así su negociación con ETA. Ninguno de los manifestantes creía posible que su alcalde hubiera cometido delitos urbanísticos, y, sin embargo, encontraron en su casa una saca con más de diez millones de pesetas. Es la misma justicia que ha impedido el régimen penitenciario abierto para De Juana la que en esa ocasión creía oportuno investigar las actuaciones del Ayuntamiento de Alhaurín el Grande. ¿No se felicitaron por esta decisión de la justicia? ¡Qué pena!

Lo más gracioso, sin embargo, es que en el caso del Ayuntamiento canario de Mogán, también en manos del PP, se ha destapado que se pensaba comprar votos de cara a las municipales. Es decir, no se conformaban con llenarse los bolsillos de dinero sucio, sino que además pretendían asegurarse la victoria en las urnas de esta manera tan ruín. ¿Dirá de nuevo el PP que todas estas investigaciones son fruto de un Zapatero que quiere ocultar sus tratos con ETA? A lo mejor lo dicen, porque son así de insensatos. Pero nadie los creerá.