No cuesta mucho imaginar a una multitud de iraquíes protestando frente a las tropas norteamericanas. Tendrían toda la legitimidad del mundo, puesto que los estadounidenses están ocupando su país. Al Gobierno de Bush, sin embargo, esta legitimidad le importa bien poco, puesto que hacen y deshacen a sus anchas, sin escuchar a nadie, ni siquiera a sus ciudadanos. Lo que está claro es que matar civiles empieza a estar mal visto, sobre todo cuando la opinión pública mundial se da cuenta de que quien más crímenes comete es la gran superpotencia, y no esos "terroristas" contra quienes se lucha. Por eso Estados Unidos ha está probando nuevas armas para repeler multitudes.

Después de leer la noticia me queda la duda de si se refieren a Georgia, antiguo estado de la URSS, o a Georgia, estado de la Unión. Sería curioso que Estados Unidos realizara esta clase de experimentos en países extranjeros, y más aún si pertenecían al antiguo bloque soviético. En cualquier caso, queda patente cuál es el enemigo que más temen los norteamericanos: las multitudes. Y es que, por encima de todo, en Irak no se enfrentan solo a unos grupos terroristas organizados. Se enfrentan a la mayor parte de la población, que ha visto como morían sus amigos y familiares con la guerra y la ocupación, que viven peor que antes, y que no gozan aún de la libertad que les prometieron. Contra ellos va este nuevo proyecto de arma.