Dolor y odio. Pero sobre todo odio. Más que víctimas, victimistas.
Una persona que sufre en sus carnes un atentado terrorista, como es lógico, debe sufrir un inmenso dolor. Más aún si, como consecuencia del atentado, sufre secuelas que condicionan su vida. Ese es el caso de la conocida Irene Villa, y de su madre, que también sufrió heridas de importancia junto a su hija. Hoy podemos leer una entrevista de esta persona en La Razón.
El titular habla por sí mismo: "Perdonaré a Zapatero, aunque me ha hecho más daño que los terroristas que me mutilaron". ¿Por qué tiene que perdonar esta mujer a Zapatero? Será por presentarse a unas elecciones y posteriormente ganarlas. ¿Y qué daño le ha causado Zapatero? ¿Mayor aún que el que le causaron los terroristas de ETA? Pero lo que más gracia me hace es que esta mujer afirma que es capaz de perdonar a Zapatero, como si después de las barbaridades que suelta esta mujer fuera poco menos que una santa.
Siento mucho el dolor que esta persona hubo de sufrir. Creo que un atentado contra personas inocentes no puede nunca estar justificado. Pero Zapatero no puso esa bomba. Y tampoco le ha causado más daño que el que le hubiera podido causar Aznar cuando, durante la tregua del 98, negoció con ETA. No recuerdo haber oído este tipo de comentarios en aquel entonces.
Afirma, por ejemplo, que el atentado del 30 de Diciembre se podría haber evitado si el Gobierno hubiera continuado con el Pacto por las Libertades y el Terrorismo. Primero, en ese pacto se afirma que la política antiterrorista compete al Gobierno. El PP no reconoce este punto en la actualidad. Segundo, por mucho pacto que se mantenga o no, si unos terroristas quieren poner una bomba, la ponen. Lo que no se puede hacer es responsabilizar al Gobierno.
Más que víctimas hay quien es victimista.

