El día 30 de Diciembre ETA coloca una bomba en el aparcamiento de la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas. Avisa con escaso tiempo. El desalojo de las personas que allí se encontraban no es del todo satisfactorio. Hay dos desaparecidos que, por desgracia, se convertirán en víctimas. Terrible. Sin lugar a dudas. Algo de lo que ETA habrá de arrepentirse, cuando todavía había una oportunidad de conseguir la paz.

Ahora bien, y mostrando el mayor de mis respetos por estos dos ciudadanos ecuatorianos que vinieron a este país a ganarse la vida honradamente, también quiero hablar de otras dos víctimas del terrorismo. Se trata de dos obreros que han muerto en un accidente laboral en Valencia. Terrorismo patronal. Crecimiento desmesurado. Trabajos a destajo. Hipotecas imposibles. Y accidentes laborales. Son partes de la misma ecuación. En esta sociedad existe una gran libertad..., pero de mercado exclusivamente.

Y nadie habla de estas víctimas. El atentado etarra servirá para que el terrorismo vuelva a convertirse en el principal problema de preocupación de los españoles. Y, por desgracia, conozco a muchas más víctimas de accidentes laborales que del terrorismo. Conozco a muchas más personas que mueren en la carretera que a manos de ETA. Y, sin embargo, nos vuelven a bombardear con las mismas noticias.

La ruptura del alto el fuego de ETA es importante. Lo es el atentado que han realizado. Y, por supuesto, las víctimas que presumiblemente ha producido. Ahora bien, cabe hacerse una pregunta, ¿qué cobertura se dio en su día al primer atentado etarra tras la ruptura de la tregua del 98 en la que Aznar negociaba con ETA? Seguro que no se le dio tanta trascendencia. Y es que conviene controlar que es lo que sabemos y que es lo que pensamos. ¿Qué mejor forma de hacerlo que controlando nuestro acceso a la información?