Ya se intuía este final. Las colas, retrasos e incluso cancelaciones de vuelo se convierten en algo normal bajo determinadas circunstancias: vacaciones, huelgas, temporales,... Y siempre se observa la misma imagen: pasajeros esperando a que su avión pueda salir, sin saber cuándo. Pero es que el caso de Air Madrid era especialmente inaudito. Sus retrasos eran más que habituales. Las medidas de seguridad deficientes. Está claro que había que intervenir.
PP y PSOE se vuelven a enfrentar por este tema. Ana Pastor, secretaria de políticas sociales del PP, aprovechó la marejada política para darse una vuelta por Barajas para denunciar que el Gobierno no ofrece apoyo a los afectados. Bochornoso, sobre todo porque ya conocemos las medidas sociales que suele aplicar nuestra derecha. El PSOE dice que se ha actuado de la manera más adecuada. Pero ahí están los afectados. Y son, como siempre, los más humildes. Inmigrantes en su mayoría que habían ahorrado para poder comprar el billete que los llevaría en Navidad a sus países de origen. Ellos son los auténticos perdedores. Ellos y los trabajadores de Air Madrid, que, ajenos a los desmanes de sus jefes, ahora pueden perder el puesto de trabajo.
He oído que el propietario de esta aerolínea es un magnate del negocio inmobiliario que tuvo el honor de ser la primera persona que era propietaria en solitario de una compañía aérea. En el acto de inauguración de uno de los aviones de la flota acudió Esperanza Aguirre. Se trata de una imagen que el PP no quiere ahora ver, sobre todo porque la Presidenta de la Comunidad de Madrid bendeció con todo tipo de halagos a la compañía. La derecha afirma que el Ministerio de Fomento actuó tarde y mal. En fin, que nadie asume responsabilidades. Y yo lo que digo es que este señor, que tan rico es, y cuyo nombre no suele aparecer en demasiados lados, quizás porque es poderoso, ¿por qué no asume él las responsabilidades de su nefasta gestión? Porque ya estamos hartos de que paguen siempre los mismos: los ciudadanos de a pié, los consumidores, los trabajadores,... ¿Por qué no salen de sus repletos bolsillos los euros que bien podrían ser para indemnizar a los pasajeros que han sufrido retrasos y cancelaciones?

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