Acabo de leer la noticia en elpais.es, y lo primero que pienso es lo traicioneramente que han jugado sus bazas las autoridades, las judiciales sobre todo. Hace unos días, cuando era más plausible el desalojo, deciden aplazarlo. Ahora, cuando más inesperado resultaba, lo llevan a la práctica. Así se ahorran las resistencias del movimiento okupa. Aún así, dudo mucho que puedan controlar a unas personas que tienen claro lo que hay que hacer para tener una vivienda digna donde vivir y un lugar donde desarrollar libremente actividades culturales.
Porque lo más interesante de este tema es que el colectivo La Makabra, que llevaba adelante la okupación, había okupado seis años antes otra nave en el barrio. Y, en armonía con los vecinos, habían desarrollado actividades culturales. De hecho, prueba de ello, en la anterior amenaza de desalojo, buena parte de los vecinos había ayudado a resistir a los okupas.
¿Qué sucederá con los terrenos de Can Ricart? El rico propietario de los mismos especulará con ellos. ¿Es justo? Yo diría que no. Que un burgués de tercera o cuarta generación tenga estos terrenos, porque simplemente cuando nació los poseía su familia, me parece algo aberrante. Mientras tanto, personas inquietas, con ganas de hacer cosas, tienen que largarse con sus cosas e ideas a otra parte. Dentro de unos años se observarán en lo que fue Can Ricart unas viviendas cuyos ocupantes, ahora sin "k", habrán pagado a precio de oro. Y ello habrá servido al propietario, así con a alguna inmobiliaria, para hacer más dineros aún.

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