Y todo sigue prácticamente igual. Después de unas merecidas vacaciones en Granada, en las que no he consultado ni mínimamente la prensa, vuelto al contacto con las autopistas de la información. Y Pinochet ha muerto. Es la noticia más "feliz" de la jornada. El jodido bastardo lo merecía. Pero se ha ido sin pagar mínimamente el daño que hizo. En algunos lugares de Chile tiran cohetes. Es el consuelo amargo que queda. El perro murió. Pero la rabia sigue viva en la sociedad. Y algunos ni siquiera ven la enfermedad. Hace falta más memoria quizás. Pero en Chile, y en España también, que cosnte.

En otro orden de cosas, los estadounidenses siguen matando a inocentes irakíes. La última matanza, en la que murieron mujeres y niños fue, según las tropas norteamericanas, una acción contra terroristas que no dejó víctimas civiles. Sin embargo, los cuerpos que enterraban los irakíes eran demasiado pequeños para ser terroristas. ¿O pueden ser los niños terroristas? Algún que otro estadounidense seguro que afirma que sí. De hecho, para muchos, toda la población irakí en concreto, y árabe en general, son terroristas.

También continúa la maquivélica historia del Polonio 210. Por toda Europa se hayan restos. En fin, pero a Putin nadie se atreve a cantarle las cuarenta. A costa de apoyar a un líder sólido que frente a los comunistas rusos, quizás estemos apoyando el surgimiento de un nuevo tipo de nazismo. Ojalá me equivoque, pero este tal Putin me da un poco de grima.

Y en Euskadi todo sigue parado. O al menos eso piensa la población vasca. El caso es que se confirman algunas cosas. En primer lugar, no es un hecho casual que determinados estamentos del poder judicial, sobre todos los cercanos a la Audiencia Nacional, siguen determinadas consignas para boicotear el proceso. En segundo lugar, las estrategias del PP para acabar con el proceso quedan cada día en más evidencia. El Tribunal Supremo reconoció hace un par de días el derecho de los socialistas a reunirse con Batasuna para poner fin al conflicto. El PP no puede decir ahora que es algo "ilegal". Repiten hasta la saciedad que es "inmoral". ¿Qué moral? Pues puede ser que la que emana de la pastoral de la Conferencia Episcopal, que señala que la unidad de España es un bien común. ¿Cuándo dejará la Iglesia, institución peor valorada por los jóvenes según distintas encuestas, de meterse en política? Ya pasó la época del nacionalcatolicismo.