
¿Alguien recuerda la célebre foto en la que, brazo en alto, Milosevic lanzaba un enardecido discurso a la multitud? Milosevic jamás realizó ese saludo hitleriano y, sin embargo, ese momento justo en el que su mano estaba en esa posición fue capatado por las cámaras. Y, por supuesto, reproducido en Occidente. Había que crear un monstruo. En la imagen, aparecida en El Pais, sucede un tanto de lo mismo con López Obrador, representante de la izquierda latinoamericana que, como sería de suponer, nada tiene que ver con el fascismo o el nazismo. Sin embargo, en la foto aparece con el brazo en alto. Si leemos el artículo, se observa que casi lo tratan de golpista.
Es la estrategia clásica de los medios de comunicación extranjeros que tienen grandes intereses en México y que no están dispuestos a perderlos. De esta forma todo vale para desacreditar sus procedimientos. Para las grandes empresas merece la pena que llegue el PAN al poder, porque así tienen garantizadas las inversiones que en algunos casos han hecho en este país.
Los periódicos se esfuerzan por contar que fueron unas elecciones reñidas y que López Obrador no aceptó el resultado. No han difundido, por ejemplo, los vídeos en los que se observan grandes fraudes cometidos por el PAN, y en los que aparece, por ejemplo, un militante de esta formación votando en varias ocasiones en la misma mesa.


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