Un líder de trapo, elegido a dedo, que pensaba ganar unas elecciones generales. El mayor atentado cometido en suelo europeo justo tres días antes de la convocatoria a urnas. El Ejecutivo al pleno se confabula para que no trascienda la verdad, porque esta podría complicar sus opciones electorales. Y al final... un vuelco electoral que dejó con cara de tontos a esa panda de mentirosos. Aún no se han recuperado, y así les va.

Piqué fue, a ojos de Jiménez Losantos, el primer traidor. Arenas fue el segundo, por aprobar la inclusión del término "realidad nacional" en el estatuto andaluz. Y parece que el próximo en ganarse los halagos y parabienes del predicador catódico favorito de España será Nuñez Feijóo.

De un lado, la vieja guardia aznarista: Acebes y Zaplana, bien acompañados de los habituales de Génova. De otro, los que entienden que sólo situándose en el centro político pueden ganar unas elecciones: Arenas, Piqué, Nuñez Feijóo,... Esperanza Aguirre a verlas venir, por si pilla en medio de todo este desaguisado (terrible que sea la política pepera más valorada, ¿nadie recuerda sus cagadas cuando era ministra de cultura?). Y en medio, como un pelele sordo, ciego y mudo, Rajoy. Pintan mal las cosas dentro del PP. Una noche de cuchillos muy largos se acerca.