Un artículo publicado en el Washington Post, que reseña elpais.es, alude a las distintas posibilidades que la Inteligencia norteamericana maneja para Irak. Son tres opciones. Go big: aumentar el número de tropas. Go long: disminuirlas pero dentro de una estrategia tendente a asegurar la presencia militar en el país durante un tiempo. Y Go home: volver a casa y retirar las tropas por tanto. Después de leer este tipo de análisis, sólo cabe decir una cosa: los analistas estadounidenses deben estar entre los más tontos del mundo.
¿Por qué? Pues por una razón muy sencilla: evidentemente esas son las opciones que tiene la superpotencia, pero no ahora, sino desde que culminó su invasión. Es decir, que hagan este tipo de análisis tan simplones a estas alturas indica que no hubo en su día la menor preparación. Simplemente se lanzaron a invadir un país sin contar con nada más. Sus ansias de petróleo pudieron con todo.
El problema de Estados Unidos es Irak y no es solamente Irak. Es decir, las distintas alternativas que maneje la Agencia de Inteligencia norteamericana deberían ser más globales. En Irak han metido la pata, y todo lo que no sea cambiar radicalmente el rumbo será un error. Pero, ¿qué pasa con Irán? ¿Y con Israel, empeñado en sembrar el terror en Líbano, Palestina y allá dónde se tercie? ¿Qué sucede con Siria, que era un país relativamente moderado al que se incluyó en el "Eje del Mal"? Son muchas las cuestiones que Estados Unidos tiene que resolver. Y aquellos que dirigen sus destinos parecen no estar capacitados para esa tarea. Sólo hay una cosa peor que un loco homicida: un loco homicida idiota. Ese es el caso de casi toda la Administración Bush.


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