Peor que en la Unión Soviética, o igual como mínimo. Anna Politkovskaya, la periodista crítica con el Kremlin por una serie de cuestiones, como la guerra de Chechenia, murió asesinada a las puertas de su casa. Pocos dudan de que los hombres de Putin estuvieran detrás.

Por si esto fuera poco, un ex-agente del KGB crítico con el mandatario ruso yace en un hospital londinense supuestamente envenenado. La larga mano de los servicios secretos rusos parece estar también presentes.

Y Boris Stomackhin, otro periodista ruso con el Kremlin ha sido condenado a 5 años por unos artículos en los que, según los magistrados rusos, incitaban al odio étnico y racial. Le acusaban de propiciar atentados extremistas. La sentencia reconoce que en ninguno de los artículos de periodista se incitaba a realizar ese tipo de actos. Sin embargo, 5 años de prisión. Bueno, aquí le cayeron 12 a De Juana por menos. Pero en fin, el caso es que Putin está mejor visto que sus predecesores comunistas. ¿Por qué? ¿Respeta más los derechos humanos? Yo diría que no. Pero cree en la sacrosanta economía de mercado...