Este titular quizás apareciera por primera vez en 1965, fecha en la que le fue concedido este título por la Universidad de Salmanca. Hoy le ha sido retirado por unanimidad del consejo.
En aquel entonces seguro que nadie criticó esta medida. No existía el derecho a discrepar. No había Internet y yo ni siquiera había nacido. Pero bueno, lo que es seguro es que habrá quién se escandalice por la nueva medida. Dirán que se quiere reescribir la historia. No se trata de eso.
En Alemania, ninguna Universidad tiene un título de Doctor Honoris Causa para Hitler. Ni en Italia para Musollini. Estos países vivieron una hecatombe cuando aquellas dictaduras sucumbieron. En nuestro país lo que se hizo fue una transición. El dinero quedó en las mismas manos. Algunas figuras se mantuvieron en el mismo lugar (el rey, por ejemplo). Y no se juzgaron los crímenes de la Dictadura. Hoy no se pide que se juzguen esos crímenes. Sólo hacer un poco de justicia histórica. Hay muchos republicanos que, defendiendo el legítmo Gobierno de este país, murieron y fueron enterrados en fosas comunes, ocultando sus nombres, sus ideas e incluso su existencia. Que se haga un poco de justicia.

A buenas horas...
Bueno, algo es algo.