El embajador qatarí en la ONU, que es miembro del Consejo de Seguridad y que, por tanto, tiene voto pero no derecho a veto, como sí tienen Francia, China, Gran Bretaña, Rusia y Estados Unidos, ha presentado una posible resolución por la última tropelía cometida por el ejército israelí. Es una resolución comedida, pues se reclama que cese la agresión israelí, que se declare un alto el fuego, que se instaure una misión de observadores de la ONU, y que se retome el proceso de paz. Es decir, no se pide que Israel desaparezca del mapa, ni nada parecido. Pero, mucho nos tememos, que Estados Unidos vuelva a vetar la resolución.

¿Qué argumentos esgrimará la superpotencia? Pues que hay un soldado israelí que sigue preso a manos de militantes palestinos. Igual que miles de presos palestinos están en la cárcel. Pero bueno, ¿acaso el secuestro o la detención de ese soldado justifica cualquier cosa? ¿Se puede matar a la población civil de esa manera? Os dejo el relato de un palestino que ha sido testigo directo de esta última masacre.

Aznar nos prometió, veladamente, por supuesto, que a cambio de la invasión de Irak se obtendría un estado palestino. Maquiavélica posición la del ex-presidente. Pero es que ni siquiera fue así. Los palestinos siguen siendo los eternos parias de la tierra. Condenados a casi no ser más que conejos a manos de las tropas israelíes. Y encima, cada vez que se alzan para protestar, son condenados internacionalmente. Condena que, por contra, nunca llega para unos israelíes que tienen carta blanca para matar. Jodido Orden Internacional.