Mahmud Abbas, Presidente de los territorois autónomos palestinos, ha calificado la última operación israelí de matanza. Murieron 24 palestinos, de los que la inmensa mayoría eran civiles, niños y mujeres sobre todo. Mahmud Abbas se ha quedado corto. Más que una matanza, se trata de un crimen contra la humanidad, algo que los israelíes cometen habitualmente en su operar en Palestina, en Líbano, y allá dónde se encuentren. Frente a esa imagen que nos venden de los árabes, como gente irracional y propensa a la violencia, yo diría que los que son auténticamente propensos a la más salvaje violencia son los israelíes. La historia reciente lo muestra.

Pero Palestina ya no es un foco atractivo a nivel internacional. No al menos tanto como hace unos meses. Israel lanzó su ofensiva "Nubes de Otoño", que como cualquiera podría adivinar no hizo sino ocasionar un reguero de sangre en Palestina. Todo ello cuando Hamás había decretado una tregua que sólo ahora han roto. ¿Quiénes son los malos de la película?

Abbas ha pedido la intervención de la ONU. Y es que realmente, si ese organismo tuviera un mínimo de credibilidad, sería necesaria. En ningún lugar de la tierra existe una opresión tan conocida y no por ello remediada. El único antecedente histórico al que podemos recurrir es el de la Alemania Nazi. Los judíos aprendieron bien la lección, según parece, y aplican los mismos métodos que antaño sufrieron.