El dato más significativo de estas elecciones, la baja participación, no fue contemplado en las encuestas. Quizás por eso los resultados oscilaron un poco. Se trata de la segunda participación más baja en unas autonómicas catalanas. Algo que, en principio quizás, habría afectado negativamente a la izquierda. Las bajadas de PSC sobre todo, y de ERC en menor medida, no se compensaron por la interesante subida experimentada por Iniciativa. Aún así, el tripartito, sería reeditable.
El mapa electoral que queda en Catalunya es complejo. Tres son en principio las alternativas posibles. El tripartito es una de ellas. Lo que queda en duda es si beneficiaría a PSC y ERC, que parecen haber sido los principales damnificados. La segunda alternativa sería una gran coalición al estilo alemán que uniría a CiU y PSC, y que desde muchos ámbitos se mira con buenos ojos. La tercera pasaría por un pacto entre CiU y ERC, que aunque tiene menos visos de hacerse realidad, porque ambos partidos son competidores directos por el voto nacionalista, no es ni mucho menos descartable.
Una cosa ha quedado clara: la capacidad de influencia del PP ha quedado rebajada a mínimos. Ha perdido votos y escaños. Y en unas elecciones generales sufrirían probablemente un mayor desgaste que, a la postre, podría significar no ganar las próximas elecciones generales (algo más que plausible). Ciutadans, por otra parte, ha conseguido un pequeño éxito. Si bien el resultado no colma ni mucho menos sus aspiraciones electorales, alentadas incluso desde ciertos núcleos próximos al PP (Jiménez Losantos...), no es un mal punto de partida. Ahora habrá que ver qué clase de política hacen en el parlamento y hacia dónde van a girar, porque a corto o medio plazo no sería extraño observar una rara simbiosis de Ciutadans con el PP, que probablemente sea su "sucursal madre".

Un gobierno CiU-ERC ya se ha vivido en Cataluña, y tuvo consecuencias nefastas para los segundos. No sé si se atrevirán a repetirlo... la verdad, lo dudo.