La economía española ha experimentado en los últimos años un notable crecimiento económico, probablemente el mayor de la UE. España podría llegar a considerarse, por sus tasas de crecimiento,casi como una economía emergente, como sí lo son China, Brasil, Rusia o India. Ahora bien, ¿cuáles son las causas reales de este crecimiento? ¿Han gestionado realmente bien los políticos nuestra economía? A pesar de que la primera lectura de estos datos puedan ser un tanto optimistas, no se puede obviar que la situación arroja demasiadas sombras. El motor económico de este país ha sido un sector como la construcción, y surgen últimamente demasiados escándalos que relacionan las prácticas políticas con las de esta actividad. Hay escándalos en Tres Candos (Madrid), Ciempozuelos y Murcia.
Los escándalos afectan a la práctica totalidad de las formaciones políticas (a unos más que a otros, también es cierto) y se habla de cifras millonarias. La bonanza de la construcción es evidente, y también es cierto que proporciona muchísimos puestos de trabajos. Sin embargo, también surgen ciertas dudas. Se destruyen zonas de valor ecológico, no se planifica el crecimiento de los núcleos urbanos, la vivienda sigue subiendo sin control y, queramos o no, tarde o temprano, este "boom del cemento" acabará por terminar.
¿Qué sucederá entonces? ¿Una crisis económica? Pues es posible y probable. Llama la atención como esta serie de tramas urbanísticas han acaparado cierta atención de los medios. Sucede todo cuando unas elecciones municipales están próximas, y cuando conviene echar a la cara del adversario político los escándalos de turno. Pero realmente los medios no seguirán prestando atención a este tema dentro de algunos meses. Hace años que estas prácticas son demasiado comunes en muchos lugares, y pocos son los que se echan las manos a la cabeza (y no tienen además altavoces mediáticos). La mayoría de la gente campa contenta, a sus anchas, disfrutando esta efímera bonanza. Quizás no presten demasiada atención al hecho de que el despido laboral sale cada día más barato y que quizás mañana, si pierden su puesto de trabajo, las hipotécas que han firmado serán aún más asfixiantes de lo que hoy son.

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