Todos recordamos el caso de Ramón Sampedro. En su dÃa tuvo una gran cobertura mediática. Y mayor relevancia le otorgó la pelÃcula que Amenábar realizó inspirándose en su vida (que a mà personalmente no me gustó demasiado). Todo aquello permitió que el conjunto de la sociedad conociera la situación de muchas personas que malviven en unas condiciones dolorosas, motivadas por alguna enfermedad o accidente. Un nuevo caso vuelve a salir a la luz pública. Se llama Inmaculada EchevarrÃa, está internada en un hospital de Granada, y desde hace más de diez años vive una vida dolorosa en un estado de casi total postración.
Esta mujer reclama para sà el derecho a tener una muerte digna. La vida puede ser bonita. Pero también cruel. Y por desgracia Inmaculada sabe de antemano que esta vida le depara muchÃsimos más sufrimientos que momentos agradables. Conscientemente ha tomado una determinación. El problema es que no puede llevarla a cabo por sà misma. Ese es el gran problema.
Aquellos que se oponen a la Eutanasia suelen hacerlo por cuestiones religiosas. Están en contra del suicidio y creen que las personas tienen que asumir su destino, por muy doloroso que vaya a ser este. El razonamiento puede ser correcto si uno se lo a aplica a sà mismo. Es decir, si uno es religioso y se encuentra en esa situación, es muy loable que conforme a su código de valores elija vivir. Pero, ¿por qué obligar a los demás¿ ¿Acaso los seres humanos no somos libres de elegir lo que deseamos, aunque sea nuestra propia muerte y por muy doloroso y difÃcil que resulte?
Estas personas, tan cristianas, tan religiosas, tan bondadosas y caritativas replican que a estas personas que reclaman una muerte digna no se les puede otorgar ese derecho. Según ellos habrÃa que ayudarles y enseñarles a asumir su situación. Pero, ¿son acaso estas personas menores de edad mental? ¿Están incapacitados para decidir? Yo creo que no. Creo que sólo cada uno puede saber cómo de grande es su padecimiento, y sólo cada uno puede elegir qué es lo que quiere para sà mismo. Esta mujer, Inmaculada, desea morir dignamente. Hace tiempo que para ella la vida se ha convertido en algo peor que un Valle de Lágrimas y ha tomado ya una decisión. La decisión más humana es sin duda facilitar sus deseos. No hay otra.

Dr House: "no se muere dignamente, sólo se vive".
¿Podemos suicidarnos?, sÃ. El problema es cuando queremos formalizarlo con papeles.
Está claro que esta señora no puede hacer su voluntad debido a su situación fÃsica y pienso que sà tenemos derecho a morir dignamente, el problema es quien se encarga de preparar el campo legal para ello.