No soy catalán, nací en Sevilla. Nadie puede acusarme de independentista catalán, cosa que, por otra parte, no es nada malo. Y, sin embargo, comparto buena parte de lo que en su día dijo Pepe Rubianes. Aquí he enlazado con la versión de la información que dio en su día Libertad Digital, un tanto tendenciosa y manipulada. A mí me importa una mierda España. Mi solidaridad va con las personas y no entiendo ni quiero entender de banderas de ninguna clase. Me intentaron educar en una suerte de patriotismo chusquero y no consiguieron que esos vanos ideales germinaran en mí. Lo siento. Reivindico el derecho a decir "Me cago en la puta España"´. ¿Por qué? Porque he escuchado a menudo a muchos decir me cago en Cataluña o me cago en el País Vasco y nunca nadie se asustó.

Es gracioso cómo la derecha española se erige en defensora de la libertad de expresión cuando suceden crisis como la de las viñetas o la última que se desató con las declaraciones del Papa. Sin embargo, en el Estado Español no se puede decir nada contra la sacrosanta unidad de España. No, eso es pecado. Por eso ayer varias decenas de neonazis de Alternativa Española (uno de esos grupúsculos de extrema derecha que pululan por ahí) se reunieron para boicotear la obra de Rubianes,.

Esa es la libertad de expresión de la extrema derecha. La de la derecha más "civilizada" (nótense las comillas como algo irónico) fue no dejar que la obra se exhibiese en el Teatro Nacional. Claro, como Rubianes ofendió a la nación.

Aquí llegamos a una cuestión interesante. Analicemos porque a muchas personas de izquierdas, entre las cuales me incluyo, nos produce tanto tedio y a veces asco incluso el término España. Pues bien, muy simple, ese término se lo apropió la derecha más reaccionaria de nuestro país para justificar sus viles actuaciones. La derecha, sin embargo, nunca quiso a España. Y esto para mí es una verdad incuestionable. Cuando España no la quería, cuando no la votó democráticamente en unas elecciones, se sublevaron, dieron un golpe de estado. Los niveles de prosperidad alcanzados durante la II República no se igualaron en la dictadura franquista hasta bien entrados los años 60. Eso es lo que la derecha quería a España, la quería para lucrarse. Pero tanto utilizaron la palabreja en su favor que nos metieron el asco en el cuerpo a los demás. Esa es la historia.

La extrema derecha acusa a Rubianes de ser un nefasto actor. Bueno, ahí va la información que Wikipedia facilita del actor. Para que se culturicen un poquito. El suyo es en parte un problema evidente de cultura.