Cansado de ver cómo algunos medios, los más afines al PP, maximizan la importancia de acciones aisladas de lo que se ha dado en llamar "violencia callejera" en Euskadi, me sorprende que ninguno de estos medios haya cubierto la paliza a la que distintos jóvenes en varios lugares de Madrid fueron sometidos el pasado sábado por un nutrido grupo de cabezas rapadas. Que yo sepa, en las últimas acciones de kale borroka en Euskadi no ha resultado herida ninguna persona. El sábado, en Madrid, sin embargo, un joven hubo de ser hospitalizado e intervenido después de que le partieran literalmente la cabeza. Pero lo acontecido, puesto que no lo muestran los medios, carece de importancia.

Conozco a muchos a los que la palabra "antifascista" les suena a rancio vocabulario de izquierdas sin ningún sentido. Es cierto también que la palabra a veces se usa sin ton ni son. Pero bueno, lo que está claro es que los fascistas existen, actúan, son peligrosos y nadie les concede ninguna importancia. ¿Por qué? Bueno, cabría hacerse muchas preguntas. Afirma la policía sobre lo sucedido en Madrid que se ha abierto una investigación. ¿Habrá alguna clase de detención? Lo dudo. Se supone que buena parte de los cabezas rapadas que aquel día salieron "de caza" eran menores de edad. A ojos de un policía quizás sean buenos chavales que sólo han cometido un pequeño error. Ninguno de los mayores de edad implicados en aquel acontecimiento pisará la cárcel. No me cabe la menor duda. Sin embargo, si a uno le da por quemar un contenedor en el País Vasco podría ser acusado hasta de pertenencia a banda armada, y dar con sus huesos en prisión durante unos cuantos años. Es el doble raser que por mucho que sea evidente y que algunos nos esforzemos en criticar nunca cambiará.