La aparición de tres encapuchados que lanzaron proclamas en el gudari eguna (Día del Soldado Vasco) arroja ciertas dudas en torno al proceso de paz. Es evidente que el alto el fuego proclamado por ETA en su día no se ha roto. De hecho, esperaba encontrar alguna portada de periódico que anunciara directamente que la tregua se había roto. Pero ni siquiera ha sucedido eso. ¿Por qué? Pues porque está claro que lo acontecido hace un par de días en Oyartzun, localidad gipuzkoana, no ha supuesto un cambio sustancial de la situación. El acto estaba perfectamente estudiado. Tres encapuchados que decían pertenecer a ETA (aunque no hablar en nombre de la misma) lanzaron una serie de consignas. Por la forma, el lugar y el auditorio quedaba claro que no era un comunicado oficial de la banda. Podemos esgrimir, más bien, dos hipótesis. La primera es que ETA haya querido dar un toque de atención (de una forma un tanto abrupta) al Gobierno. La segunda es que quizás puedan existir distintas corrientes de opinión en el seno del grupo.

Las conversaciones parecen estar en un punto decisivo y se hacen precisos varios pasos, tanto por parte del mundo abertzale como del Gobierno. Se trata de un problema enquistado durante años por lo que es previsible que la solución no puede llegar de la noche a la mañana. Sin embargo, si no hay avances el proceso de paz corre el riesgo de morir de inanición. En esta situación se explicarían las dos hipótesis antes lanzadas. O bien ETA ha decidido tensar un poco las negociaciones con este gesto, o bien se trata de un sector de la organización que ha querido dar un toque al grupo que está dirigiendo las conversaciones. Estas sin duda se están produciendo. Y no sabemos nada, de momento. A mí me parece bien.

Me inclino a pensar que se trata de un gesto planificado por la propia ETA y dirigido al Gobierno. ETA, al contrario que el IRA, se ha caracterizado por la ausencia de disensiones públicas en su seno durante bastantes años. Sería sin embargo muchísimo más peligroso que haya sido un gesto de cierto sector del grupo hacia su dirección. Hace muchos años ya que se produjeron las últimas escisiones dentro de ETA, allá por los ochenta, cuando ETA militar, ETA político-militar y los Comandos Autónomos operaban simultáneamente. Creo que no se guardan buenos recuerdos de aquella experiencia dentro del mundo abertzale, por lo cual habría que desechar en principio esta hipótesis.

¿Qué sucederá? Espero que las cosas vayan por buen cauce. Las próximas semanas serán determinantes en este sentido. El PNV ha realizado declaraciones interesantes en los últimos días. Quieren por un lado reclamar su parte de protagonismo dentro del proceso, y de otro garantizar que siga adelante. Aparte de cualquier interés electoralista de fondo, creo que el PNV siempre se ha caracterizado por tener una actitud leal en líneas generales. La mejor noticia que podría haber en las próximas semanas es que no volvier a haber ninguna noticia sobre el asunto. Que todo siga aparentemente en silencio. Ojalá sea así.