¿Recordáis lo que sucedió con Yushenko en Ucrania? Hubo unas elecciones, y el resultado que el gobierno ofreció de las mismas era contrario a los intereses de Viktor Yushenko (candidato favorito de Occidente) y favorable a su rival, Yanukovich (un tipo al que los medios de comunicación nos presentaban de forma antipática y tosca). Los partidarios de Yushenko acamparon a las puertas del parlamento ucranio, y después de algunas movilizaciones, con el constante apoyo de la UE y de Estados Unidos, se favoreció el cambio. Un cambio del que nunca hubo constancia real a través de unos comicios. Nos convencieron simplemente de que las elecciones habían sido fraudulentas y de que el vencedor moral era Yushenko. Aquel tinglado fue conocido por el mundo como "la revolución naranja". Hacen falta nombres tan rimbombantes para que la gente caiga en la trampa.

Sin embargo, no parece que Occidente vaya a propiciar un cambio parecido en México. Al menos eso es lo que se infiere de lo publicado hoy por elpais.es. ¿Por qué podemos hablar de distintos raseros? Ambos países son geoestratégicamente muy importantes. México, situado al lado de los poderos USA, tiene importantes fuentes energéticas que vende a bajo precio. Ucrania es el paso obligado de los oleoductos rusos que llegan a Europa. En México conviene tener a un político fiel a Occidente. Y de momento el PAN de Vicente Fox y ahora Calderón es bastante obediente. No conviene cambiarlo por un candidato de veleidades izquierdistas. Podría ser peligroso. En Ucrania, sin embargo, sí era preciso cambiar al hombre en el poder. Yanukovich, como se cansaron de decirnos, era un prorruso convencido. Lo que obviaban es que Yushenko, por contra, era proocidental. Por eso allí hubo una revolución naranja y en México no sucederá nada parecido.

¿Y dónde queda la democracia en todo esto? Hay que decir que la democracia está muy devaluada en todos los lugares. Aquí en Europa también. Y, por supuesto en Estados Unidos. También en México y en Ucrania. No son excepciones. Sobre los fraudes cometidos en México hay varios vídeos en los que se ve, por ejemplo, a una misma persona, adicta al PAN, votando en más de una ocasión. En distritos donde el PAN arrasó votaron hasta los muertos. Y la revisión de los comicios que ha hecho el máximo tribunal mexicano con competencias en la materia sólo ha verificado un 1% de los sufragios. Son datos que no nos llegan. Puede que El País esté en el ajo. Quizás todos estemos en el ajo y no lo sepamos.