Sólo la primera de las imágenes que a lo largo de este artículo voy a mostrar pertenece a la matanza que hoy ha cometido Israel. El resto de las imágenes corresponden al ataque, también israelí, de 1996 que se cobró la vida de más de 100 personas. Y habrá quién todavía siga acusando a Hezbolá y a Hamás de terroristas y reclamando para Israel el derecho a la defensa y la seguridad. Terrorista es quién siembra el terror. Y terrorista es Israel por tanto.

Hasta Estados Unidos parece haberse escandalizado, aunque Condolezza Rice sólo ha pedido a Israel que "tenga más cuidado" en sus ataques. Pero, ¿dónde fueron fabricados esos aviones que bombardearon Qana? ¿Quién se los procuró a Israel a bajo precio, prácticamente regalados? Cuando empezó este conflicto la sociedad internacional reclamaba el desarme de Hezbolá. Hace tiempo que llegó el momento en el que habría que haber reclamado el desarme de Israel. Por eso es lógico que ciudadanos libaneses arremetan contra la sede que la ONU tiene en Beirut. Y también es lógico que ahora no se puedan exigir condiciones a Líbano y a Hezbolá, sino más bien a Israel.

Pienso que en una guerra nada es casual. Y menos en ésta. Por eso dudo mucho que la acción del ejército israelí no haya sido premeditada. Todos recordamos las imágenes de ese padre que pide a los soldados israelíes que no disparen contra su hijo pequeño. Sin embargo, los soldados parecen que se afanan en impactar directamente contra el chico. Al final consiguen lo que tenían previsto y el chico muere ante los ojos de su padre. Asistimos hace pocos días al bombardeo de la sede de la ONU en el sur de Líbano y a la muerte de cuatro de sus observadores. Israel nunca se ha cortado un pelo. Y si la ONU no le daba claramente la razón, pues también se las pagaría. A día de hoy la matanza de Qana tiene por única explicación la impotencia militar para derrotar a Hezbolá. Han querido castigar a la población civil de Líbano por la feroz (y justificada) resistencia de Hezbolá a la invasión israelí. Es demencial. Pero no hay otra explicación.

Olmert y los suyos no han conseguido nada con su nueva acción militar. Por eso les interesa enconar aún más el conflicto. No pueden firmar un alto el fuego ahora mismo porque quedaría patente lo inútil de sus acciones militares. La población israelí hasta ahora apoya firmemente a su Gobierno. La única forma de mantener ese apoyo es generar aún más inseguridad, que la gente interiorice aún más la guerra. Que crean que sólo con la misma política belicista podrán seguir vivos.

Sólo espero que algún día los responsables de tanto crimen paguen por sus conductas.