Dice Israel que el secuestro de un soldado israelí además de otros dos ciudadanos de esta nacionalidad (uno de ellos un colono ya muerto) justifica el nuevo asalto de los territorios palestinos. ¿Qué justificaría entonces cada una de las muertes de civiles palestinos a manos del ejército israelí? Prácticamente se podría justificar la destrucción del estado de Israel. ¿No recordamos ya el rostro ensangrentado de la niña que quedó con vida al bombardeo de la playa de Gaza que acabó con el resto de su familia? ¿O el rostro del padre que se empeñaba en proteger la vida de su hijo ante unos soldados israelíes que fríamente le dispararon al cuerpo? Estados Unidos justifica esta respuesta israelí como "acto de propia defensa". La pérdida de cualquier vida humana es algo penoso y condenable. Sin embargo, ¿no es cierto que todo colono israelí no es más que una tropa de ocupación (de los territorios palestinos) que suele llevar a su espalda un fusil automático?
Israel, además de lanzar bombas, ha utilizado sus modernos aviones para lanzar panfletos en los que avisan a los civiles palestinos de que abandonen sus hogares ante una futura invasión militar. Como si tuvieran muchos lugares a los que ir. Ellos no son unos ciudadanos tan prósperos como los israelís, financiado a espuertas con capital procedente de Europa, Estados Unidos y el resto del mundo. Además, la experiencia tras los sucesivos conflictos árabe-israelís les avisa de que si abandonan sus casas probablemente acaben en campos de refugiados en los que probablemente pierdan incluso el derecho de retorno a su tierra.
El conflicto es un fiel reflejo de una lucha entre dos mundos. Pero no se trata aquí de ninguna guerra de civilizaciones. Es la batalla entre unos ricos que concursan en Eurovisión y juegan las competiciones europeas de fútbol y baloncestos, y una cultura pisoteada y vapuleada durante años que se niega a ser aniquilada.
Ocho ministros palestinos han sido detenidos. Imaginamos el escándalo si los representantes ciudadanos de cualquier otro lugar del mundo se encontraran en semejante situación. ¿Qué podemos esperar de la ONU? Poco o nada. La excelsa negativa a justificar el ataque a Irak (porque era simplemente injustificable) quizás haya sido el último coletazo de esta organización.

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