Ayer aparecían las primeras informaciones que hablaban del nuevo líder de Al-Qaeda en Irak, que vendría a sustituir al difundo Al Zarqawi. Se llamaría Abu Ayub al Misri y sería de origen egipcio. Ya se ha ofrecido de él una nutrida biografía en la que se nos cuenta que fue la mano derecha de Ayman al Zawahiri, que pasó por campos de entrenamiento en Afganistán y que es un experto en la fabricación de bombas. En fin, están creando un mito, un nuevo fantasma o monstruo contra el que luchar. Dicen, sin embargo, los servicios secretos norteamericanos que todo está aún confuso y que no saben si éste hombre será el auténtico sucesor de Al Zarqawi. Claro, el tipo en cuestión no tiene un rostro que de mucho miedo, y es probable que, si a nivel de marketing no responde a las expectativas, habrá que crear otro enemigo.
Cada día queda más claro que Al-Qaeda (esa aterradora organización terrorista internacional que amenaza nuestro sistema de vida) y la política norteamericana se retroalimentan a todos los niveles. A la muerte de Al Zarqawi, fue la propia Al-Qaeda quién supuestamente publicó el nombre del sucesor del terrorista jordano: Abu Hamza Al Mohayer. Posteriormente, han sido los norteamericanos quiénes han dado ya con su auténtica identidad, quiénes le han puesto rostro y biografía.
Ya hace unos días decíamos que la situación en Irak, tras la muerte de Al Zarqawi, seguía básicamente igual. Los atentados de los últimos días así lo han demostrado. Sin embargo, se nos intenta vender que la operación contra Al Zarqawi supone "el principio del fin" del terrorismo en Irak , ya que según los norteamericanos y su gobierno títere, han capturado importantes documentos. La frasecita de "el principio del fin" ya ha sido sobreutilizada por El Mundo para, según mi modesta opinión, intentar ridiculizar la peculir fraseología de Rodríguez Zapatero. Con esto lo que quiero decir es que el terrorismo es, sobre todo para los países más ricos, un fenómeno mediático. Mientras aquí nos ofrece titulares, noticias, reportajes, manifestaciones y opiniones, en otros lugares del mundo se enfrentan de verdad a las auténticas consecuencias de las guerras y las invasiones, que no son otra que los muertos, la violencia y la falta de libertad.

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