Es algo que ya había comentado anteriormente: la extrema derecha española está recobrando fuerza y aspira a organizarse. Hoy aparecía una noticia en elplural.com. Los que anteriormente constituían un movimiento residual unido a manifestaciones como el fútbol, desea organizarse a escala nacional e incluso internacional a la par que reformulan sus objetivos. Es un proceso lógico cuyas causas habría que buscarlas en situación política española. El PSOE se ha lanzado a hacer algunas reformas que crispan más a estos grupos. Al mismo tiempo, el PP, aún confundido por su pasada derrota electoral, da alas a este grupo con un discurso cada vez más radical.

Dos fenómenos tan distintos como el de la inmigración o el proceso de paz abierto en Euskadi han disparado las alarmas de estos colectivos ultraderechistas. Desean explotar el descontento de una parte de la población para construir posiblemente un partido a escala nacional. De momento asumen que su capacidad de convocatoria es limitada y que aún pueden ser un elemento de presión dentro del propio PP. Sin embargo, a medio plazo aspiran a plantear una alternativa desde la extrema derecha. Sólo hay que leer MinutoDigital para darse cuenta de que estas afirmaciones no son baladíes. Cuentan con dinero y medios (la página anteriormente mencionada está muy bien hecha) y el discurso de cierto sector de la derecha española, cuyo máximo gurú es Federico Jiménez Losantos, les da alas.

Afirman en Elplura.com que quieren alejarse de espacios como el fútbol y esquivar la acción de las fuerzas policiales. No sería nada extraño que ya mismo renunciaran a la estética skin, si es que una buena parte ya lo han hecho. Democracia Nacional, por ejemplo, tiene un discurso político que huye de los tópicos más claros de la ultraderecha para así intentar crecer socialmente. Los dos temas que hemos mencionado anteriormente son claves para este empeño: terrorismo e inmigración.

De momento suponen una amenaza limitada. Pero no hay que descuidarse. Están aún divididos en distintas organizaciones que rivalizan entre ellas más por cuestiones personales que programáticas. El punto de partida, que constituiría un peligroso precedente, sería una candidatura agrupada con posibilidades de obtener alguna representación significativa por circunscripciones como Madrid y Valencia, dónde se han hecho relativamente fuertes. Las personas de izquierda de este país hemos de estar alerta. Si nos descuidamos, en el plazo de uno o dos años, un Frente Nacional Español, al estilo de Le Pen, podría surgir.