Hay lugares con los que la pobreza, el hambre, la guerra y el odio parecen haberse cebado. Somalia es uno de esos lugares. Hace unos días me llamó la atención una noticia que apareció en varios medios digitales sobre este país. A pesar de que la actualidad informativa sólo se centre en conflictos como el de Irak (que desde luego tiene una gran relevancia), no por ello en el mundo dejan de pasar cosas que merecerían nuestra atención.
En Somalia existe en la actualidad una Guerra Civil cuyo posible desenlace probablemente no deparará tampoco nada bueno a la población. Entre los integristas islámicos y los señores de la guerra (financiados por Estados Unidos) hay poca esperanza.
Actualmente estoy leyendo un libro de Robert Fisk, "La Gran Guerra por la Civilización en Oriente Medio". El volumen contiene aproximadamente unas 1.500 páginas y, aunque apenas he llegado a las 400, ya he podido extraer unas cuantas conclusiones que son aplicables al caso somalí. Y es que normalmente detrás de toda guerra que acaece en el Tercer Mundo, detrás de cada nuevo regimen abominable que surge, detrás de los mayores tiranos, detrás de los mayores genocidios, está siempre Occidente. Ya sea porque nuestros líderes quieren controlar un bien tan preciado como el petróleo, o quieren frenar a enemigos como el islam o el comunismo, toda suerte de conflictos son alentados.
El caso somalí no parece distinto. Todos sabemos que Estados Unidos apoyó a Sadam Hussein o a Ben Laden en un primer momento. Ahora bien, ¿no es ya del todo absurdo dar apoyo a unos señores cuyo "título" es el de señores de la guerra? Desde luego, habría que investigar la cuestión más a fondo. Habría que ver quién financia a los miembros de los "Tribunales Islámicos", que son la otra parte en conflicto. Pero la conclusión que podemos extraer es que guerras inútiles e innecesarias como ésta son del todo evitables y que sólo la codicia de los mismos de siempre (fabricantes de armas, empresas petroleras,...) pueden encontrar algún beneficio en ellas.

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