Desde que la derecha perdió las elecciones, estamos acostumbrados en este país a ver todo tipo de patochadas por parte de estos señores. Mañana le toca el turno a la AVT, Asociación de Víctimas del Terrorismo, que en la práctica viene a ser una sucursal del PP. La ya clásica acusación de que la asociación que preside Alcaraz está politizada es incuestionable. "Negociación No en mi Nombre" y "Queremos saber la verdad!. Vaya dos lemas para esgrimir en la manifestación. Si eso no es hacer política, no se que lo será.
La crónica de la manifestación ya puede prácticamente escribirse. Los organizadores, AVT y PP, y por tanto la Comunidad de Madrid que preside Esperanza Aguirre, dirán que ha sido multitudinaria. La Delegación del Gobierno apuntará una cifra de asistentes más lógica y veraz (unos 100.000). Desde luego, lo que está claro es que no ha habido ni habrá en ninguna de estas manifestaciones un millón y medio de asistentes cómo han llegado a afirmar la propia AVT y los voceros mediáticos del PSOE.
Esta manifestación huele a lo más rancio. Es una convocatoria para incondicionales. Habrá muchos votantes del PP que, hartos de esta política de permanente enfrentamientos, desistan de ir a la marcha. Lo que no faltarán son los ultras, los que hay tanto dentro del PP como fuera. No faltarán los oyentes fieles de Jiménez Losantos, ni los militantes de Falange o Democracia Nacional. No faltarán señores con bigotito que acudirán para recordar al Régimen Anterior. Puede que algún despistado vaya también creyendo que la cosa se trata de apoyar a las víctimas.
El sentido de la manifestación no es más que continuar la política de acoso y derribo al proceso de paz que ha emprendido la derecha española. Ya se ha dicho muchas veces, no pueden permitir que esto salga adelante, porque eso supondría que Zapatero podría perpetuarse en el Gobierno durante años. Y la derecha está anhelante de volver.

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