
Hace un par de días, en una de esas conversaciones aderezadas por el alcohol (que yo no consumo, pero casi todos mis amigos sí), tuve una conversación interesante con un "camarada" al que hacía tiempo no veía. Me decía él que Evo Morales, al igual que Hugo Chávez, lo que plantean en realidad es una política nacionalista que, en la práctica, les ha conducido al socialismo. Estoy plenamente de acuerdo con él. Estos líderes, desde una óptica nacionalista, lo que plantean principalmente es la devolución de los recursos productivos de sus países a los que en teoría son sus legítimos dueños: el pueblo. Esto, en la práctica, provoca un terrible rechazo por parte de los empresarios y terratenientes, tanto nacionales como extranjeros, que tienen bajo su control estos recursos. Esto es lo que conduce al socialismo. Hugo y Chávez han tenido que apoyarse en las clases populares para sacar adelante sus proyectos, haciéndolos girar radicalmente hacia la izquierda. A mí, aunque no parto de los mismos presupuestos ideológicos de Chávez o Morales, en la práctica me parece correcto. Hay situaciones que son insostenibles, y la de Latinoamérica me parece que lo es. Por eso, si alguien está dispuesto a hacer cambiar la situación, a mí me parece bien.
La última noticia que nos llega referente a Evo Morales nos habla de una revolución, que no reforma agraria. La tierra es el principal sector productivo de estos países, y lleva siglos en manos de una minoría que desde esta base comienza una explotación sobre el resto de la población. Evo ha vuelto a ser valiente. Si supo no dejarse amedrentar por las presiones de los gobiernos y empresas extranjeras con intereses en Bolivia, ahora ha sabido sobreponerse a las críticas de los grandes empresarios bolivianos. Se trata de un paso necesario por dos motivos. En primer lugar, porque se dará tierras a inmensos sectores de la población que carecían de este bien productivo. En segundo lugar, porque se pondrán en cultivo numerosos terrenos que desde siglos prácticamente habían permanecido sin explotar o mal explotados.
Se prevé que todo ello sea posible gracias al apoyo tecnológico cubano y venezolano. No son grandes apoyos, pero lo que es cierto es que si estos tres países persiguen desesperadamente la creación de un modelo supranacional que aglutine a la mayoría de los países latinoamericanos. Estados Unidos tiene motivos para estar preocupado. La revuelta en el que hasta ahora ha sido su patio trasero es ya toda una realidad.
Creo que en muchas ocasiones nuestra perspectiva occidental, la idea que tenemos de que las nuestras son las sociedades más avanzadas, nos impide darnos cuenta de los trascendentales cambios y propuestas que desde lugares lejanos y, en principio más pobres que el nuestro, se están realizando. ¿Por qué no plantearnos aquí siquiera medidas como la nacionaización de los principales recursos productivos? ¿Por qué con el mercado de las telecomunicaciones tienen que enriquecerse las mismas empresas en lugar de que lo hiciera una empresa cuyos accionistas serían la totalidad de los habitantes del país?


Escribe un comentario