Uribe, cuatro años más
En Latinoamérica están sucediendo cosas. La irrupción en la escena política de líderes coo Evo Morales o Hugo Chávez, por ejemplo, ha supuesto una brisa de aire fresco. Hacía muchos años, desde que Estados Unidos ayudó a aniquilar los distintos movimientos de izquierda, que Latinoamérica no era más que el patrio trasero de la gran potencia norteamericana. Corren nuevos tiempos, sin embargos. Ahora bien, Colombia es una excepción.
Uribe representa lo peor de la política sudamericana. Representa las desigualdades sociales. Representa la política afín a Bush. Representa también esa guerra contra el terrorismo que en el fondo sólo oculta el mayor de los cinismos. Uribe ha negociado con los paramilitares colombianos de ultraderecha, y se ha ido llegando a acuerdos de paz. En la práctica 30.000 paramilitares que supuestamente han abandonado las armas han vuelto a sus comunidades para ejercer el control social sobre cualquier elemento subversivo. Con el Ejército de Liberación Nacional, segundo grupo guerrillero del país, se sigue negociando, aunque por el momento no se consigue nada. Con las FARC, la guerrilla más antigua de Sudamérica y la más importante de Colombia, Uribe no se ha dignado a hablar.
Colombia es un país que vive dos de las lacras que más duramente han castigado Latinoamérica en las décadas pasadas: la pobreza y la violencia. El actual presidente colombiano ha llegado al poder, y se ha perpetuado en él, presentandose a sí mismo como el candidato dispuesto a luchar contra la violencia y a acabar con ella. Acaba de renovar mandato por cuatro años más, en unas elecciones en las que, a pesar de la grave situación que se vive en el país, sólo ha votado en torno a un 45% de la población. Eso sí, Uribe ha arrasado, ya que ha obtenido más del 60% de los sufragios.
¿Qué futuro se le plantea a Colombia en los próximos cuatro años? Pues un futuro nada halagueño, al menos de sus gobernantes no se puede esperar mucho. Colombia seguirá siendo un aliado fiel de Estados Unidos. Su política exterior vendrá definida desde Washington. A nivel interno la cuestión es que la violencia no va a tener fin por el momento. Los grupos guerrilleros continuarán su lucha mientras que los paramilitares, que en teoría se han reinsertado, seguirán "trabajando", quizás ahora a las órdenes del Gobierno. Las desigualdades sociales y la pobreza seguirán aumentando. Sólo hay que analizar que Uribe no les ha prestado la menor atención durante su primer mandato ni durante la última campaña electoral.


¿ysiestaveztequedaras? dijo
Tienes razón en que la llegada de Uribe constrasta con la irupción de la izquierda en latinoamérica.... aunque también me parece peligroso agrupar todos los líderes de los últimos años en el mismo sentido... nada tienen que ver Bachelet con Morales por poner un ejemplo
Aun así es verdad que Colombia va a su bola quizá por el peor motivo que se pueda, por sentirse descreídaq
30 Mayo 2006 | 02:50 PM