Acabo de indignarme después de leer cómo bromean algunos programas de televisión israelí sobre el genocidio que su ejército está cometiendo sobre el pueblo palestino. Un programa supuestamente de humor parodiaba a un reportero retransmitiendo, como si fuera un partido de fútbol, lo que ocurría en Gaza. "600 muertos frente a 4, pero tenemos que seguir ampliando la ventaja". También se atrevían a representar a un supuesto líder de Hamás en un Jardín de Infancia en el que, según los israelíes, crían a niños palestinos para servir como escudos humanos.
Queda por tanto confirmado: los israelíes, al menos ese 90% que apoya la guerra, no son humanos. De hecho, me atrevería a decir que cerdos, vacas, gallinas, perros y gatos tienen más rasgos humanos que esos despreciables sionistas. ¿Por qué no bromean sobre el Holocausto Judío de la Segunda Guerra Mundial?
Lo digo porque hay temas que pueden ser muy jocosos: las cámaras de gas, los campos de concentración, esos trajes monísimos que vestían los presos judíos, los guettos en que se les confinaban,... Sin embargo, a estos chistosos sionistas parece que esos temas no les hacen la menor gracia. Claro, debe ser porque entonces eran ellos quienes sufrían y morían brutalmente. Ahora que son los que matan, pues la cosa sí les parece graciosa.
Israel ha bombardeado una oficina de la ONU y un Centro de Prensa en Gaza. Sigue adelante la masacre genocida del Estado Sionista contra el pueblo palestino y quedan todavía más al descubierto dos hechos vergonzosos: Israel no duda en atacar edificios que sirven a Naciones Unidas para realizar su labor humanitaria y la libertad de prensa de los pocos informadores que desde Gaza pueden contar lo que allí sucede.
Más de 1.000 palestinos han muerto ya como consecuencia de la actuación genocida de Israel. El hecho en sí es como poco dramático. Pero es todavía más vergonzoso cuando la comunidad internacional calla o da una respuesta tibia a este hecho, aún cuando Israel no duda en atacar no ya objetivos civiles, sino oficinas de Naciones Unidas. A estos hechos criminales hay que añadir la utilización de armas no convencionales, como las bombas de fósforo blanco, que están causando terribles daños a la población civil.
¿Qué sucedería si algún otro país, que no fuera aliado de Estados Unidos, actuara de semejante manera? Probablemente el Consejo de Seguridad de la ONU hubiera emitido alguna resolución condenatoria. Por el momento, el máximo organismo internacional ha emitido una confusa y tibia resolución que, a pesar de haber sido redactada en gran medida por Condolezza Rice, contó con la abstención de Estados Unidos. Ehud Olmert, Primer Ministro israelí, se vanagloria de que una simple llamada telefónica le fue suficiente para conseguir la abstención de la superpotencia mundial. ¿Y qué hacen el resto de países? Escurrir el bulto. La Unión Europea culpabiliza a Hamás de todo lo sucedido. España mantiene una postura mínimamente digna, que sin duda debería ser más contundente y conducir a una ruptura cuando menos temporal de las relaciones diplomáticas con Israel. Sólo la izquierda bolivariana de Latinoamérica ha sabido dar a los sionistas la respuesta adecuada: Venezuela y Bolivia han roto de momento sus relaciones con Israel.
El sionismo cuenta con órganos de propaganda a nivel internacional más eficientes que los que desarrolló Goebbels para la Alemania Nazi. El mundo mira para otra parte mientras en Palestina mueren a miles y además, para mayor verguenza, en muchas ciudades del globo hay quien se atreve a salir a la calle para defender la actuación israelí. ¿Hasta cuándo servirá al estado sionista el Holocausto de la 2ª Guerra Mundial para perpetrar un nuevo Holocausto contra el pueblo palestino? El embajador israelí en España es capaz de afirmar que Hamás ganó unas elecciones igual que lo hizo Hitler. ¡¿Hasta dónde puede llegar la desfachatez de estos sinverguenzas?! Pues el gobierno de Israel también ha sido elegido democráticamente, pero a todas luces está claro que su política es claramente terrorista, genocida y nazi.
Israel es, desde su implantación, el principal problema para la paz mundial. Ningún otro país se ha visto envuelto en tantas guerras contra sus vecinos. Ningún otro país ha propiciado tantas persecuciones y masacres contra una población desarmada como el pueblo palestino. Israel puede vulnerar resoluciones de Naciones Unidas desde hace más de 40 años y se le sigue respetando en casi todos los foros internacionales. Hasta los países árabes, con unos dirigentes corruptos que sólo buscan perpetuarse en el poder, callan vergonzosamente ante lo que sucede. ¡Basta Ya! Realmente no basta con criticar a Israel. Es necesario que se rompan relaciones diplomáticas con este estado asesino y criminal. Que no se le vendan más armas. Que se le someta a embargo. Y llegado el caso, ¿por qué no?, que se le bombardee. Si por mí fuera, emplazo al gobierno de mi país a que mande a toda el Ejército del Aire, cargado hasta los topes con las armas más modernas, a destruir a las tropas israelíes y a bombardear, ¿por qué no?, el mismísimo Parlamento Israelí.
¿Soy demasiado radical? Quizás sí. Pero me parece demencial que tengamos que seguir presenciando, con los brazos cruzados, como un ejército poderoso, armado con la tecnología más puntera y mortífera, ataca a un pueblo desarmado e inocente que tiene además la razón de su parte.
Una vez descargada mi rabia, hoy me propongo analizar brevemente el porqué de la actuación del estado de Israel. ¿Por qué Israel está atacando tan brutalmente a los palestinos de Gaza? Puede parecer un tanto ridículo buscar la más mínima explicación, pues no es la primera vez que los sionistas actúan de una manera tan criminal. De hecho, podríamos decir que, desde que se fundó el estado de Israel, su modo de actuar ha sido siempre el mismo. Sin embargo, hay algunas cuestiones que merecen la pena ser analizadas.
1-Las próximas elecciones israelíes. Después de la terrible derrota moral sufrida a manos de Hezbolá, el actual gobierno israelí necesitaba un nuevo conflicto y una victoria que justificara su actuación. En cualquier país civilizado semejante actuación provocaría el espanto de la ciudadanía. Pero Israel no es un país civilizado. Fue engendrado de la nada a partir de una conducta manifiestamente criminal, pues la fundación de Israel significó en 1948 el aplastamiento de los derechos de millones de palestinos que vivían con anterioridad en las tierras que hoy ocupa ese estado abominable. La población israelí, además, vive una extraña manía persecutoria. La constante recurrencia al recuerdo del genocidio nazi ha instalado en el subconsciente colectivo del pueblo judío la idea de que es necesario estar constantemente en guerra para sobrevivir. Ese miedo, ese fantasma, ese odio,... es alimentado por políticos dementes cuya única obsesión es perpetuarse en el poder.
2-La situación política en Estados Unidos. La fecha escogida para el ataque israelí tiene mucho que ver con la toma de posesión de la presidencia de los Estados Unidos que en breve realizará Barack Obama. El político demócrata evitó durante la campaña electoral posicionarse sobre el conflicto palestino-israelí. Ante un posible (y digo solo posible, pues ni siquiera creo que sea probable) cambio de orientación en la posición del que es su principal valedor internacional, Israel ha decidido dar un golpe de mano para que esa situación no cambie sustancialmente. Siempre he dicho que es Israel quien condiciona la política internacional de Estados Unidos y no al revés. Bush ejerció una vez más un miserable papel justificando y dando alas al nuevo genocidio que los sionistas están cometiendo contra el pueblo palestino. Obama sigue evitando posicionarse claramente. Ya ha recibido un mensaje claro por parte de Israel: nada debe cambiar en Oriente Próximo, Israel debe seguir mandando.
3-El auge de Hamás. La OLP, guiada por el partido mayoritario Al Fatah, no ha sabido conseguir mejoras sutanciales para el pueblo palestino en décadas. Israel alimentó en su día el nacimiento de Hamás, pues en un contexto internacional distinto (con un gran auge de movimientos panarabistas de carácter más bien laico) pensaban que supondría un contrapenso importante al poder de la OLP. Sin embargo, con lo que no contaban era con que Hamás podría ganar unas elecciones legislativas. Además, salvando diferencias más que importantes, Hamás ha reproducido a pequeña escala el modelo de Hezbolá. De ahí el ataque a Gaza, que, por otra parte, ha dejado en evidencia la desunión de las dos principales formaciones políticas palestinas. No obstante, una cosa está clara: Hamás ganará nuevos apoyos dentro de la población mientras que Fatah, después de la vergonzosa respuesta ofrecida, está llamada a pagar los platos rotos.
¿Qué escenarios se plantean después del conflicto?
Dependen en gran medida del modo de resolución del mismo. En principio parece evidente que el escenario será sumamente parecido al actual. Israel seguirá teniendo la más moderna y mortífera tecnología a su servicio para atacar a un pueblo desarmado que se defiende y contrataca con armas artesanales. Aún así, algunos aspectos fundamentales pueden cambiar: la opinión pública internacional expresa cada día más rotundamente su infinito asco y repulsa por la actuación sionista. Han sido muy pocos los gobiernos que han condenado la actitud israelí. Sin embargo, las manifestaciones en contra han sido más que numerosas en países como España, Inglaterra, Francia e incluso Estados Unidos. Y ese hecho en el futuro puede ser fundamental. No obstante, mucho me temo que ha de correr todavía mucha sangre, sangre palestina, hasta que una toma de conciencia global modifique significativamente la impunidad con la que actúan estos nuevos genocidas de Israel.
Creo que hace más de un año que dejé de escribir en este blog. La razón no fue otra que el exceso de trabajo que tengo en mi nuevo puesto. Hoy, sin embargo, unos hechos terribles hacen que vuelva a escribir un post: la matanza de las tropas israelíes en Gaza. ¿Son seres humanos estos israelíes? Siempre lo he dudado, pero hoy lo tengo claro: nadie que merezca llamarse ser humano cometería los crímenes que está cometiendo Israel. También tengo otra cosa clara. Estados asesinos han existido muchos a lo largo de la Historia: la Alemania de Hitler, la España de Franco, la Italia de Mussollini, la URSS de Stalin, la Argentina de los militares, el Chile de Pinochet,... Pero lo más asqueroso del caso de Israel es que la población civil apoya decididamente acciones criminales como la que actualmente se está cometiendo en Gaza.
Muchos medios de comunicación (COPE, Libertad Digital, La Razón,...) justifican la actuación de Israel por el hecho de que supuestamente se está enfrentando a Hamás, considerado por muchos organismos como una organización terrorista. Pues bien, Hamás ganó limpiamente unas elecciones democráticas. Y lo hizo seguramente por el hartazgo de una población palestina cansada de contemplar cómo el otro partido Fatah y la OLP, después de años de en el poder, poco o nada han hecho o podido hacer por solucionar su situación. ¿Y quién es realmente el último responsable de que no se hayan producido esos avances? Está claro que es Israel quien no ha permitido que la situación que se vive en los territorios ocupados mejore lo más mínimo.
Después de la victoria de Hamás se ha sometido a la franja de Gaza a un bloqueo comercial, impidiendo que alimentos de primera necesidad y medicinas lleguen a la población civil. El ejército israelí continuó al mismo tiempo cometiendo asesinatos "selectivos" contra dirigentes políticos palestinos, no dejando de causar por ello víctimas entre los civiles. Pues bien, en ese escenario, la justificación de Israel para cometer esta nueva masacre que por siempre pesará sobre sus espaldas es que Hamás lanza cohetes contra su territorio. ¿Cuántos israelíes han fallecido por estos ataques? Sólo una persona. ¿Cuántos palestinos han muerto en los últimos días? Más de 600 (muchos de ellos niños).
También tenemos que escuchar últimamente la ridícula teoría de que Hamás utiliza escudos humanos. Sin embargo, Israel ha atacado escuelas financiadas por la ONU matando a decenas de palestinos. Israel pretende destruir todas las infraestructuras (políticas, sanitarias, educativas, de sanidad,...) que tiene la franja de Gaza. El estado sionista considera a los palestinos como seres similares a las cucarachas, que bajo sus ojos pueden ser aniquilados masivamente. Sólo así se explica la demencial campaña que han lanzado.
¿Qué es un sionista? Un sionista es aquel que cree en el Gran Estado de Israel, hogar de los judíos, llamados a combatir constantemente por ampliar sus fronteras, y, según su enfermiza óptica, apoyados por un Dios Todopoderoso que siempre estará a su lado. En esta situación, ¿qué podemos pensar de los sionistas? Pues que el único sionista bueno es el sionista muerto. Teniendo en cuenta que no podemos arrestar a esos miles de fanáticos asesinos y meterlos en prisión, creo que es lícito opinar que el único sionista bueno es el sionista muerto. Y, por mi parte, me gustaría añadir que cada muerte de un soldado israelí a manos de Hamás me parecerá lícita y perfectamente justificable. Ojalá caigan cientos y miles de soldados israelíes. Son ellos los que han iniciado esta masacre y, si Dios existe (cosa que yo dudo), un rayo debería caer sobre sus cabezas de manera fulminante. Como no creo en Dios, bien estaría que fuera Hamás quien ejerciera de brazo ejecutor. Sin embargo, la terrible realidad es que en esta masacre quien va a salir perdiendo es el pueblo palestino, que no tiene armas frente a uno de los ejércitos más poderosos del mundo. Esta es la parte más cínica y enojosa de esta historia: Israel ataca con el material bélico más moderno, proporcionado por Estados Unidos, a un pueblo que tiene poco más que armas artesanales.
Indignado una vez más por el genocidio constante al que Israel somete al pueblo palestino, me despido, no se hasta que fecha, de vosotros deseando que sean muchos los sionistas que mueran en las próximas fechas.
La semana pasada escuchaba atónito las declaraciones de Bush y Aznar, ambos en la misma línea de opinión, que afirmaban que la decisión de invadir Irak había sido acertada y que aquella acción bélica había contribuido a mejorar la situación de los irakíes. Parecían ignorar los dos que la cifra de irakíes muertos en el conflicto ronda los 100.000, que el 80% de la población se sitúa po debajo del umbral de la pobreza a pesar de la riqueza en petróleo del país árabe y que la situación política es cuando menos comprometida.
Esta semana ese diagnóstico de Bush y Aznar se ha venido totalmente abajo, pues ha estallado un conato de guerra civil entre los chiíes, que son el grupo más numeroso de la población irakí. Los suníes, a cuya confesión pertenecía Sadam Husseín, integraban hasta ahora el núcleo de la resistencia a la ocupación. Los chiíes eran el principal sostén, junto a los kurdos, de la política norteamericana. Sin embargo, los partidarios de Muqtada al Sader, chiíes, se enfrentan a día de hoy en las calles de Basora y Bagdad (las dos ciudades más importantes del país árabe) al ejército del Gobierno irakí, apoyado por Estados Unidos. Vuelve a ser una lucha desigual: unos cuentan con el apoyo del ejército más poderoso del mundo (EE.UU.) y otros apenas con su voluntad de resistir a la ocupación. Sin embargo, una cosa queda cada día más clara: la guerra, la invasión y la ocupación de Irak constituyen un terrible error que será imposible de subsanar durante décadas.
En Irak no existe democracia. El gobierno no es más que un títere en manos de Estados Unidos. Los suníes se encuentran al margen de la política oficial. Los kurdos han mejorado en parte su situación, pues eran cruelmente atacados por Sadam Husseín, si bien ahora se permiten operaciones bélicas de Turquía en territorio irakí. Y en el seno de los chiíes se ha abierto una profunda brecha entre los partidarios de Estados Unidos y los contrarios a la ocupación. Las cosas hay que decirlas claramente, y lo rotundamente cierto es que aquella barbaridad totalmente contraria al derecho internacional como fue la invasión de Irak se revela además a día de hoy con un fracaso político de todos aquellos que apoyaron aquella guerra.
Israel, además de bombardear Gaza (como hace constantemente), se había propuesto aniquilar a la población palestina de esta zona con el más vil bloqueo. La ayuda humanitaria no podía entrar. Habían dejado sin electricidad a la franja, que no es otra cosa sino un inmenso campo de concentración moderno para el que Israel no prevé otra cosa que no sea la exterminación masiva de la población palestina. Sí, los judíos sufrieron el exterminio en los campos de concentración nazis. Ahora Israel practica una política similar contra el pueblo palestino. Paradojas de la historia.
Pero Hamás ha vuelto a demostrar que, además de con constancia y valor, puede dar la batalla. Esta vez lo ha hecho con imaginación. Gaza es un inmenso campo de concentración cuyos límites son unas fronteras que no debieran existir y que a la postre parecían inexpugnables. Han hecho saltar por los aires la frontera egipcia. Han abierto dos boquetes en la zona de Rafah y han conseguido romper el bloque israelí. Evidentemente, hay cierta complacencia del pueblo e incluso el gobierno egipcio. La comunidad internacional no había hecho nada por los palestinos de Gaza. Estados Unidos pidió, sin demasiada energía, que se suavizara el bloqueo. Aquellas palabras de Bush hace tan sólo un mes, cuando decía que se conseguiría la paz, quedaron en evidencia. Para Bush y para Israel no existe más paz que la de los cementerios.
Además, la nueva situación, que probablemente vuelva a su precedente anterior, ha dejado al descubierto la situación que se vive en Gaza. Los palestinos, con unas rentas muy bajas, tienen que hacer frente a unos precios altísimos. Es decir, Israel no sólo los mata y los condena a la pobreza. También hunde las economías de tantas y tantas familias palestinas que en toda esta historia son absolutamente inocentes. Al Fatah, ahora gobernante sólo en Cisjordania, también ha quedado en evidencia. Se habían sentado a negociar con Israel. Y, a pesar de las declaraciones de condena por los ataques a Gaza, las negociaciones seguían. Con Israel no se puede negociar así. No es posible la estrategia de negociar con el enemigo a costa de que se masacre a una facción rival. Hamás son islamistas. Es cierto, pero hay que reconocer que tienen muchísima más dignidad y coraje que los miembros de Al Fatah. La lección que todos tienen que aprender es que unidos se puede derrotar a Israel. Si lo hizo Hezbolá, ¿por qué no el pueblo palestino? La sociedad israelí es una sociedad del primer mundo. Contempla gustosa cómo su ejército, superior en lo tecnológico, masacra a un pueblo indefenso. Pero no puede soportar que se le llegue a plantar cara en un combate abierto. Mañana Palestina será libre. Y lo conseguirán los palestinos. Poco o nada tendrán que ver los gobiernos occidentales.
Israel, además de bombardear Gaza (como hace constantemente), se había propuesto aniquilar a la población palestina de esta zona con el más vil bloqueo. La ayuda humanitaria no podía entrar. Habían dejado sin electricidad a la franja, que no es otra cosa sino un inmenso campo de concentración moderno para el que Israel no prevé otra cosa que no sea la exterminación masiva de la población palestina. Sí, los judíos sufrieron el exterminio en los campos de concentración nazis. Ahora Israel practica una política similar contra el pueblo palestino. Paradojas de la historia.
Pero Hamás ha vuelto a demostrar que, además de con constancia y valor, puede dar la batalla. Esta vez lo ha hecho con imaginación. Gaza es un inmenso campo de concentración cuyos límites son unas fronteras que no debieran existir y que a la postre parecían inexpugnables. Han hecho saltar por los aires la frontera egipcia. Han abierto dos boquetes en la zona de Rafah y han conseguido romper el bloque israelí. Evidentemente, hay cierta complacencia del pueblo e incluso el gobierno egipcio. La comunidad internacional no había hecho nada por los palestinos de Gaza. Estados Unidos pidió, sin demasiada energía, que se suavizara el bloqueo. Aquellas palabras de Bush hace tan sólo un mes, cuando decía que se conseguiría la paz, quedaron en evidencia. Para Bush y para Israel no existe más paz que la de los cementerios.
Además, la nueva situación, que probablemente vuelva a su precedente anterior, ha dejado al descubierto la situación que se vive en Gaza. Los palestinos, con unas rentas muy bajas, tienen que hacer frente a unos precios altísimos. Es decir, Israel no sólo los mata y los condena a la pobreza. También hunde las economías de tantas y tantas familias palestinas que en toda esta historia son absolutamente inocentes. Al Fatah, ahora gobernante sólo en Cisjordania, también ha quedado en evidencia. Se habían sentado a negociar con Israel. Y, a pesar de las declaraciones de condena por los ataques a Gaza, las negociaciones seguían. Con Israel no se puede negociar así. No es posible la estrategia de negociar con el enemigo a costa de que se masacre a una facción rival. Hamás son islamistas. Es cierto, pero hay que reconocer que tienen muchísima más dignidad y coraje que los miembros de Al Fatah. La lección que todos tienen que aprender es que unidos se puede derrotar a Israel. Si lo hizo Hezbolá, ¿por qué no el pueblo palestino? La sociedad israelí es una sociedad del primer mundo. Contempla gustosa cómo su ejército, superior en lo tecnológico, masacra a un pueblo indefenso. Pero no puede soportar que se le llegue a plantar cara en un combate abierto. Mañana Palestina será libre. Y lo conseguirán los palestinos. Poco o nada tendrán que ver los gobiernos occidentales.
Soy un tipo desordenado, voy para 27 años,y de rebote he ido a parar al trabajo con el que siempre soñé: bibliotecario (se que a muchos os dará envidia). No me puedo quejar. Nunca me haré rico, pero curro 35 horas semanales y tengo cierta estabilidad laboral. Pero un hombre no se mide sólo por esto. ¿Soy un tipo comprometido? A veces lo he sido. Es difícil encontrar a día de hoy a alguien que crea en algo. Aún más difícil es encontrar a alguien que sea consecuente con lo que cree. Este blog es un mediocre intento de hacer algo en una época de mi vida en la que la inactividad es la nota dominante. ¿Mediocre? Quizás... pero algo es algo.